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martes, 23 de octubre de 2018

Caracoles


 Habías observado mi nula reacción a la picadura de mosquitos, a la exposición a arañas y al tratamiento con sanguijuelas. Suplicaste un último intento y me llevaste al laboratorio. Tardaron cincuenta minutos en alcanzarme y cubrirme por encima. Para nuestra sorpresa, el húmedo acariciar de aquellos colonos despertaba mis sentidos. Comenzaste a tomar notas. Intenté juguetear, aumentar mi sugestión acercándolos a mis pechos. Los bichos, amenazados, ejecutaron al unísono un movimiento succionador que tensó mis músculos.
Procuré relajarme y la presión cedió. Aproveché la distracción para pivotar mi cuerpo sobre el costado izquierdo, lentamente. Sonreí al escuchar el sonido de huevos cascados y vísceras aplastadas. Retrocedieron y dejaron en mi  piel senderos irisados. El tropel de intrusos en ordenada cola, bajó y se abrió camino entre el oscuro túnel de mi deseo. Apartaste los ojos de  mi vientre palpitante. Los míos permanecieron largo tiempo en blanco.

viernes, 19 de octubre de 2018

Tea party

Como el aguacero que comienza con pequeñas gotas hasta provocar una inundación. Así suceden los cambios; un abdomen que se ensancha, un niño que nace, una excedencia que se prorroga mes a mes. Y un padre que asciende, conforme va creciendo el niño. Ese que se cría tan bien desde que su madre lo ha dejado todo para atenderlo. Ese ascenso que engorda la cuenta bancaria y los regalos a la abnegada madre, que plantea al de un par de años, agobiada por el olor a Nenuco y las conversaciones de parque sobre nutrición infantil, que quiere volver al trabajo.
Y tras la declaración, un ceño fruncido, una mirada nueva que comienza a vomitar con ira:
-¿Para qué?¿Acaso no tienes suficiente? ¿No ves que en este barrio ya no trabaja ninguna? ¿Quieres volver a los tiempos de tu madre? ¿No te alegras de poder decidir con plena libertad, sin personas ajenas cómo educar a nuestro hijo?

Este es el relato que envié este año para el proyecto de la Diputación de Gipuzkoa, Kultur Dealers, en su tercera edición

sábado, 3 de marzo de 2018

NOQUEADO



Todo boxeador arrastra una desgracia. Salvo Money. Floyd, alias "Money" sólo recibe golpes de suerte. Contemplo la insolencia, la pose, el desdén con el que mira a su nueva pareja. Pero a él, que sonríe a la cámara como la vida a su estampa, no le afectan los ganchos de alcoba. Levita sobre un mar de abundancia que pudo ser mío y no fue. Difícil olvidar la mirada hambrienta, la guardia mixta con los hombros levantados, protegiendo la barbilla, evitando mi uppercut. Casi me pone contra las cuerdas en aquel apretado 10-9. Yo conseguí mi medalla olímpica; él, su última derrota. En los pasillos, sudoroso, palmeado por todos, luchando por avanzar entre la euforia y los aplausos, la mano que se acerca con un contrato millonario, recibe mi manotazo estúpido, mi rechazo. Y esa mano, ofendida, vuelve el gesto hacia Money que aprovecha la oportunidad. Recoge la pluma del suelo y dibuja en el papel una rúbrica amplia, circular, rimbombante. De triunfador. 

A Serafim Todorov, que pudo ser digno de una crónica pugilística de Julio Cortázar, pero para entonces Julito ya no estaba. Este micro es uno más de los que se crearon en el Taller de Microrrelatos de Abusu a partir de obras artísticas originarias del taller de Zubietxe

miércoles, 28 de febrero de 2018

Mis favoritos/40

imagen tomada de la red

Chimamanda Ngozi, (Enugu, 1977) es una escritora nigeriana, conocida sobre todo el manifiesto  "Todos deberíamos ser feministas", que popularizaron algunas actrices estadounidenses a través de camisetas con el mensaje "we should all be feminist"
 Quizás para un público europeo pueden ser reivindicaciones caducas, pero no es así en un contexto nigeriano. De sus publicaciones, destacaría la novela "Americanah"  porque ahonda en las señas de identidad, en la emigración y su capacidad adaptativa. Además su estilo es fresco y sin rodeos. Muy directo.
 El hilo conductor es la historia sentimental de Ifemelu y Obinze. Ifemelu representa el espíritu inconformista, contradictorio y pasional. Obinze la contención, el orden y la corrección. . Ifemelu, dada la inestabilidad de su país, decide completar sus estudios en Estados Unidos, gracias a una beca.  Obinze, más tarde, hará lo mismo pero en Gran Bretaña.  Un desagradable episodio que avergüenza a Ifemelu le lleva a tomar la desagradable decisión  de cortar la relación  con Obinze. Hasta que decide volver a Nigeria.
 Americanah cuestiona el estilo politicamente correcto,  que no oculta la enorme diferencia interracial que todavía subsiste. Como dice la protagonista "No me dí cuenta de que era negra hasta que llegué a Norteamérica" El efecto desgarrador y a la vez enriquecedor de la emigración, la sensación de no pertenencia y el sentirte distinto entre los tuyos, son situaciones que veremos a lo largo de la novela.

martes, 4 de julio de 2017

Seleccionado para Kultur Dealers

El mes pasado presenté un micro a la iniciativa de la Diputación de Gipuzkoa, Kultur Dealers, que ya os comenté en un post anterior.
Ayer recibí la noticia de que Cuatro Estampas había sido seleccionado. Como había un número determinado de caracteres, tuve que adaptar el micro original para que se ajustase al concurso. Los micros podrán adquirirse en las máquinas expendedoras repartidas por el territorio de Gipuzkoa.


Cuatro estampas

El despertador suena a las siete. Se levanta y prepara un café. A las ocho, baja al taller mecánico que le quedó en herencia. Despacha clientes hasta las tres. Un descanso para almorzar con el nuevo socio y vuelta al trabajo hasta las seis. Luego, a casa.
Busca ropa cómoda, se sienta a la mesa y cena un bocadillo de jamón. Entre bocado y bocado, juguetea con el dial de la radio hasta encontrar una emisora musical. Recoge las migas, va a la sala y abre una carpeta verde con cuatro estampas; son fotografías a color, diminutas, que guarda como un tesoro. Cada una aprisionada en un cartón de anillas y protegidas por un plástico transparente. Abre el cajón de una mesita, saca una lupa que proyecta hacia las estampas y aparecen los cuatro:
Tío Marcelo, en jarras con la barriga al frente, que le pegaba aquellos tirones de orejas en cuanto entraba por el taller.
Mamá, dura como el pan de pobres, arrodillada frente al mármol de la hija muerta, la que siempre fue cabal, porque no pudo ser.
Comienzan los sudores y la boca seca. Prepara un whisky. Los hielos tintinean al posar el vaso en la mesa y sigue con las estampas.
Francisco, el socio de antes, las gafas sobre la cabeza y el seso concentrado en las cuentas. Sus cuentas.
Dirige la lupa a su favorita y aparece Malva, con la sonrisa de enamorada de otro que no era él; los brazos sobre el alféizar, como si fuera a decirle:
-¡Qué sí, bobo, que me lío contigo!
Y con la nebulosa del recuerdo en la cabeza, se le dibuja una sonrisa, como si el tiempo ido -que agotó toda esperanza- le diese tregua para no tener que echar el ojo ni a Marcelo, ni a Francis, que se mueren por contar. Ni soportar la asfixia de los reproches de mamá o los sarcasmos de Malva:
- Que tú eres hombre bueno.
Pero como la ensoñación dura lo que el sol en días nublados, cierra de un manotazo la carpeta y con toda su fuerza, aplasta las hojas hasta el crujir de huesos y el brotar de la sangre. Que sigan así, pálidos e inertes.

viernes, 16 de junio de 2017

Kultur Dealers: Expendedor de microrrelatos, difusor de creatividad.



imagen tomada de la web
Ayer 15 de Junio, terminó el plazo para enviar microrrelatos para la original inciativa de la Diputación Foral de Gipuzkoa: Kultur Dealers . De esta manera el próximo otoño, la ciudadanía podrá recoger de una máquina expendedora los microrrelatos seleccionados. Esta es la segunda vez que se lleva a cabo y esperemos que cuaje entre la población. Es una manera de que todos participemos en desarrollar nuestras habilidades de escritura a través de textos cortos, haikus poesías y por supuesto, micros.  Si no has llegado a tiempo para participar, siempre te quedará recoger en otoño alguno de los textos en las máquinas expendedoras como la. de la fotografía. Los textos serán publicados en euskera y castellano.
 es una iniciativa del Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa para abrir un espacio de creación y pensamiento entre la ciudadanía. Un innovador sistema de máquinas expendedoras a pie de calle dará visibilidad al espíritu creador y literario de los/as guipuzcoanos/as.

Atzo, Kultur Dealers ekintzaren plazua amaitu egin zen. Ekintza hau, Gipuzkoako Foru Aldunditik sortuta, gure idazteko gogogak suspertzeko hasi zen. Plazu amaituta egonda ere, udazkenean gozatu ahal izango dugu, aukeratutako mikroak irakurtzen, makinatik baten bat ataratzen badozu. Anima zaitez eta irakurri!

Kultur Dealers Gipuzkoako Foru Aldundiaren Kultura Saileko ekimen bat da. Herritarren artean sormenerako eta pentsamendurako gune bat irekitzea du helburu. Kalean bertan ezarriko den makina-automatikoen sistema berritzaile batek gipuzkoarren espiritu sortzailea eta literarioa agerian jarriko du.

jueves, 15 de junio de 2017

Mariquitas

 Come el bocadillo de chocolate frente a la ventana mientras las gotas de lluvia forman hilos zigzagueantes en el cristal. Hoy, en clase, el profesor les ha hablado de esos insectos rojos con motas negras que se llaman mariquitas. Cuando ha preguntado si alguien ha visto alguna, Elisa alza el brazo y estira la mano, que ella ya sabe cómo son, que su jardín está repleto de mariquitas.
  Cuando sus padres, como todos los días, comienzan a discutir, abre la puerta que da al jardín y comienza a buscar mariquitas, sin miedo a la lluvia. La música, que está puesta  muy alta, disimula gritos y golpes. Elisa, que quisiera ser diminuta y desaparecer entre el césped,  arranca las flores y atrapa las mariquitas. Las mete en una caja con cuidado de que no escapen. Cuando ha reunido suficientes, tantas que el fondo de la caja se ve todo rojo, entra en la casa. Corre hasta su cuarto y se esconde bajo la cama. Abre la caja; Los bichitos arremolinados con sus alas duras y de un rojo brillante, comienzan a languidecer al compás del  cris-cras  de las uñas resentidas de Elisa.