Reunidos en sesión secreta y extraordinaria, la Real Academia de lo Políticamente Incorrecto, en adelante RAPI, debatía sus estatutos:
-Aceptaremos niños, hijos, padres e incluso miembros como sustantivos colectivos –comentó el profesor.
-Se sustituirá “contabilizar” por “contar”-explicó el banquero.
-Bajo ningún concepto se aceptará “optimizar” como sinónimo de “mejorar” -afirmó el patrón.-Aceptaremos niños, hijos, padres e incluso miembros como sustantivos colectivos –comentó el profesor.
-Se sustituirá “contabilizar” por “contar”-explicó el banquero.
-Un contenedor de papel de oficina es una papelera –clamó el administrador.
-Un sistema de descanso es un colchón –exhortó el vendedor.
-Un sistema financiero es un fraude- rugió el instigador.
Y un incómodo silencio recorrió el despacho. El más veterano alzó la voz y dijo gravemente:
- Quizá todavía no estemos preparados.
Los miembros y miembras de la RAPI se miraron unos a otros, unas a otras, unas a otros y unos a otras. Cabizbajos, cabizbajas, cerraron sus carpetas y aplazaron la sesión, sine die.