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viernes, 16 de diciembre de 2016

Te esperamos para cenar en la isla

Nunca pensaste  volver a este atolón perdido del Pacífico.  Pero  recibiste  aquella nota y cambiaron las cosas.  Comenzaste a tener pesadillas. Es cierto que un capitán no abandona la tripulación. Podrían condenarte. Pero no sobrevivió ninguno. O eso creías. Quién podría vivir en aquella isla,  toda roca. Necesitabas volver. Saber la verdad. Ahora, vigilas el islote donde ocurrió la tragedia. Día y noche.
Hasta hoy todo ha sido normal. Ni una señal de vida en la costa. Quizás la nota fue una broma pesada. Sin embargo, un crujir de  mandíbulas te ha despertado. Y por fin los ves frente a tu cama,  sentados a la mesa. Escuálidos y viscosos  pero sí,  podrían ser ellos. Espectros de tu tripulación abandonada.  Te armas de valor y te acercas. Uno de ellos, se gira.  Las  vísceras de tu cuerpo descuartizado, resbalan por la comisura de su boca.
Dedicado a la tripulación perjudicada del Manguitos :))

viernes, 18 de noviembre de 2016

Desamor

Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial. A veces me despierta su palpitar continuo y acompasado. Doy vueltas en la cama, me tapo los oídos con la almohada.  Me angustio.  Evito a toda costa la tentación de bajar. Tras una larga diástole, se detiene. Pero es un alivio momentáneo. No tarda mucho en pasearse por mis sueños y recordarme que, a pesar del olvido, alguna víscera suya quedó ahí adentro, entre las válvulas metálicas de mi nuevo implante coronario. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Juego de espejos

Te lanzaste a correr, hacia la casa encantada. No sé que es lo que me llevó a perseguirte en su laberinto. Serían las ganas de zarandearte y decirte cuatro palabras. Tú me abofetearías. Tendríamos un final cinematográfico. Pero la mano se me escapó al bolsillo y ahí estaba, fría y dispuesta. Cargada. Ordenando y dirigiendo mis pasos. Tú te reías contemplándome frente al cristal. Carcajadas multiplicadas hasta el infinito por el efecto de espejos paralelos .Yo apuntaba ahí donde más duele, en plena víscera. Pero la bala, movida por un extraño efecto boomerang,  acabó rebotando.

viernes, 21 de octubre de 2016

Mis favoritos/38

                                                                     Imagen tomada de la web


Hace más de un año que tengo abandonado este blog :((  Creo que ya va siendo hora de retomar las buenas costumbres. ¡Y espero mantenerlas!

En septiembre de este año se celebró el Festival Ja! de Bilbao. Por si no lo conocéis, es el único de Europa sobre literatura y arte con humor. Cada edición aborda un tema determinado, el de este año ha sido lo políticamente correcto y sus efectos tóxicos  para la literatura de humor.
 Me interesó el diálogo mantenido entre los escritores Jon Bilbao, Sara Mesa y Pilar Adón respecto al humor siniestro, ese que traspasa límites de la corrección formal. Pilar Adón nos recomendó una serie de lecturas de siniestro, por ejemplo:  "La lotería" de Shirley Jackson ( San Francisco, 1916). Se publicó en The New Yorker  y suscitó una serie de críticas entre sus lectores, al poner en solfa las supuestas actitudes democráticas de una comunidad. Aguijoneada por la curiosidad,  comencé la lectura del libro "La loteria: aventuras del amante diablo". Una compilación de relatos crudos, a cuchillo: estampas tranquilas bajo las que subyace algún elemento pertubador o misterioso.
 Me llamaron mucho la atención algunos títulos;  no les encontré la relación con lo que contaban. Me gustó especialmente "El renegado"; habla de una familia encantada con su nueva vida en un pueblo rural, hasta que reciben la noticia de que su perra ha matado las gallinas de un vecino. 
A partir de ahí toda la comunidad sugiere a la madre que deben "hacer algo" con la perra. La situación va axfisiando poco a poco a la mujer hasta el punto de verse retratada en su perra. 
Shirley Jackson ha sido referente para escritores de novela de terror como Stephen King. Su primer relato publicado, "Jenice" formaba parte de una recopilación de textos del curso de escritura creativa organizado por la Universidad de Syracuse. Al leerlo, Stanley Hyman, crítico literario, sintió la necesidad de conocerla. Vivieron juntos hasta la muerte de ella en 1965.