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viernes, 12 de abril de 2013

Apariciones Marianas

No sé, murmura Manuela compungida. Ayer se quedó dormido como un pajarito después de darle la pastilla y hoy lo hemos encontrado así, sentado junto a la ventana, con unos lagrimones rodándole por las mejillas y repitiendo:
-¡Ya no se me aparece la Virgen!¡ Ya no se me aparece la Virgen!
 Y que le enseñaba las tetas si le daba veinte euros, fíjate qué disparate.
Eso es todo la falta de riego, que le está volviendo entre sensible y alucinado. O las medicinas, vaya usted a saber. A ver cómo le digo ahora que su Mariana, la masajista, cambió de residencia.

6 comentarios:

  1. Me pregunto si la fisio sólo cambió de centro o también de profesión. ;-)

    Muy bueno, Ana.

    Un abrazo.

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    1. Bueno, viejillo a viejillo a lo mejor se sacaba un sobresueldo. ¿no?
      Abrazos, Pedro.

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  2. Que me gustan estas historias de apariciones marianas... En este enlace anda una mía, jejeje, ¡qué casualidad!

    http://elnoticiariocritico.wordpress.com/2013/02/06/seis-microrrelatos-de-david-vivancos/

    Gracias por pasarte por Grimas y leyendas (indignadas) y comentar.

    Un abrazo,

    D.

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    1. Encantada de pasarme y conocer el blog. !Ah! y no se me pasó la entrada de las apariciones.Qué pena de angelotes.
      Un abrazo

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  3. Con esta frase no me animé. Le has sacado chispa con tu micro, me gusta la vuelta que le has dado a la frase.

    Besitos

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    1. Gracias, Ely. Una ocurrencia como tantas.
      Besotes.

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